viernes, 14 de diciembre de 2012

El pino de Ricardo

ANTES DE

    Al pino de Ricardo ya le conocíamos todos desde hacía batante tiempo, no en vano hemos sido testigos de su evolución hasta el día de hoy. El caso es que la planta ya fuera modelada hacía tiempo y, desde entonces, también recibió los cuidados de mantinimiento propios de la especie. Sin embargo su propietario quería "ponerlo guapo". Aprovechando la ocasión que se le presentaba al impartir Luis un taller, decidió elegirlo como candidato para participar del mismo y beneficiarse del buen hacer del maestro. Así que allí se presentaron, propietario hy árbol, dispuestos a subir un peldaño más en la formación de este ejemplar.

    Cuando me tocó hacer las fotos de la planta antes de comenzar el taller, el aspecto que presentaba era del siguiente:


Frente

Parte trasera

Lado derecho
    Bueno, pues una vez hechas las presentaciones...





¡ Pase usted caballero, tiene reservada una sesión de peluquería !




UNA VEZ EN EL INTERIOR

    Antes de comenzar a operar Luis quiso conocer de primera mano que era lo que pretendía conseguir Ricardo al traer su pino. Así que, ante el resto de participantes comenzó a hablar sobre cuales eran sus planes para el árbol. Comentó también algo de su historia, de su formación y mantenimiento, etc.


    Una vez puestos los puntos sobre las ies, hubo que ponerse a realizar una labor que ya podía haber venido adelantada de casa. Es un consejo que, por lo general, se le da a todo aficionado que se acerca a nosotros, pero la realidad es bien distinta y casi siempre terminamos por hacer en "horario de taller" algunos pequeños trabajos que se podían traer ya realizados. En este caso había que eliminar la acícula vieja y eliminar brotes en aquellas terminaciones en las que salían tres del mismo punto. Vila quiso explicárselo sobre el pino, para que Ricardo entendiera, no sólo la importancia de tal cometido, sinó también la forma correcta de llevarlo a cabo.



    Una vez que Luís le dejó bien claro la forma de proceder a Ricardo, fue a éste a quien le tocó tomar el relevo.



    Cabe destacar que el pino tenía una raíz aerea ciertamente antiestética, que Ricardo no se había atrevido a eliminar porque el árbol había sufrido una caída en la que se rompió la maceta. Al no estar seguro de que el pino se mantuvise erguido sin esa raíz y creyendo que la misma contribuiría a ello, decidió posponer el corte de la misma para más adelante. Ahora le llegó su hora.

    Cuando la vió Kingii, ni corto ni perezoso, cogió una podadora y "raaacaaa", la eliminó de cuajo. La raíz ya se había ido debilitando algo para que fuese perdiendo protagonismo en la vida del pino, así que ya sólo era cuestión de terminar de separarla del árbol.
    Como siempre, tras la limpieza del árbol comenzó el alambrado del mismo. De eso también se encargó Ricardo.

    Hubo que colocar también un tensor para tirar de la parte alta de la copa, así se equilibraba un poco más el árbol, al retornar la parte alta hacia la izquierda de una forma más acusada.


EL REMATE

    Cuando Ricardo terminó con el alambrado le tocaba a Luís tomar el relevo. Como siempre fue colocando brote a brote para ir definiendo las distintas ramitas. Creó pisos perfectamente separados, lo que daba una imágen mucho más limpia al ejemplar. Al final de este proceso el árbol había cambiado sensiblemente. Las fotos finales así lo demuestran.

Frente

Lado derecho

Lado izquierdo

Dorso
     Para finalizar os pongo las fotos del antes y del después, pues en estos trabajos de refinado muchas veces pasa más desapercibido el avance que cuando se modela por primera vez un árbol.
 

Antes

Después



    De este modo llegamos al final del trabajo que se le ha realizado a este pino. Al ver las dos fotos juntas se puede apreciar con claridad el gran salto en su formación que ha experimentado. Todavía le quedan etapas por cubrir, pero ya ha quedado un ejemplar francamente digno.

    Espero que os halla entretenido la aventura de hoy. Proximamente en vuestras pantallas podréis volver a enrrolaros formando parte de la tripulación de este viejo cascarón. ¡ Pasaré lista !

Juan Liñares

lunes, 10 de diciembre de 2012

La sabina que no quería crecer

LA HISTORIA COMIENZA ASÍ

    Toni había acudido al lugar en el que el mundo recibe el nombre de Bembibre con la clara intención de trabajar un pino. Concretamente se trataba de un Pinus sylvestris. Tan convencido estaba que hasta lo trajo bien limpio de acícula vieja, listo para comenzar el taller de lleno. El ejemplar era de buen porte, con un tronco potente y bastantes ramitas para hacerle "cosas". Era este que os muestro a continuación.


    Como véis pasó por la sesión fotográfica antes de entrar al local en el que se iba a realizar el taller. Cuando hube terminado de fotografiar todos los árboles que en principio se iban a trabajar, me dirigí hacia el interior. Allí pude ver sobre un torno de trabajo una pieza a la que no le había hecho fotos. Cuando pregunté de quien era me dijo Toni que suya, que se la había enseñado a Luis y que éste le aconsejó trabajar esa pequeña sabina y no el pino, que quedaría para mejor ocasión. Así que, allí mismo, le tiré las fotos del "antes" que ahora os muestro.


   

Futuro frente

AL TAJO

    Cuando Luis se sentó frente a la planta comenzó por estudiarla desde todos sus lados, tratando de vislumbrar en ella un posible diseño que le convenciera.


    Una de las primeras cosas que vió era que tenía un primer tramo del tronco ciertamente interesante, pero que luego le seguía un tramo recto que no aportaba nada, es más, de conservarlo le restaría calidad a la planta.


    Así que propuso cortar esa parte tan anodina para quedarnos sólo con la base, que sí era interesante. Sin embargo, antes de proceder a la separación, pidió un paño para tapar la parte que a su juicio sobraba y ver el efecto, no fuera a ser que no fuese el deseado o que al propietario no le convenciese.


    Hubo consenso, como no, la imágen creada era brutal: un arbolín pequeño, de tamaño sohin pero con una calidad fantástica. Así que se le entregó una sierra a Toni para que hiciese los honores y aquí le tenemos en plena faena. Tanto él como la sabina se movían, por lo que la foto también salió un poco movida.


    Ya he dicho en una anterior entrada que cuando el propietario corta una parte importante del árbol, se le "obliga" a posar con ella. Lo que sí os puedo asegurar es que a nadie se le obliga a que lo haga sonriente, aunque parece ser una característica común a todos ellos. No sé yo, pero creo que a Toni lo que le había gustado era que se le había reducido el alambrado a la mitad...


    ¡ Claro, y los demás descojonándose de él que antes ya habían pasado ellos por lo mismo !

    Siguiendo las instrucciones dadas por Vila, lo que siguió fue la limpieza de la planta: eliminación de brotes mal situados, eliminación de brotes en puntos en los que había más de dos, eliminación de brotes secos, etc.


    Una vez limpia la pequeña sabina lucía este aspecto:





    Por supuesto la zona de corte, que se aprecia claramente en esta última fotografía, será refinada y transformada en jin. Es obvio, así no puede quedar, pero eso no tocará hoy.

    El alambrado de toda la ramificación todavía le demoró a Toni un buen rato...¡ y eso que se había quedado sin la mitad del árbol ! Casi al final del mismo presentaba este aspecto.


RESULTADO

    Cuando el alambrado estuvo terminado, Luis fue colocando la ramificación hasta que el modelado inicial quedó completado. El aspecto final es el que os muestro a continuación:

Frente
Parte trasera
Lado izquierdo
    Como siempre la ramificación más fina no se ha alambrado al detalle, eso quedará para una próxima intervención, por esta ocasión ya ha sido suficiente. Es hora de dejar descanser a la planta.

    Hasta aquí ha dado la entrada de hoy, espero que os haya gustado.

    Juan Liñares

   

viernes, 7 de diciembre de 2012

La azalea de Julio

INTRODUCCIÓN

    La historia de la azalea protagonista del siguiente trabajo comienza hace ya varios años, cuando Julio la adquirió a través de Kingii. Por aquel entonces la planta tenía las masas perfectamente definidas, con los pisos bien diferenciados y con espacios vacios entre ellos. El tiempo ha ido pasando y al árbol no se le ha realizado ninguna labor de mantenimiento desde entonces, tan sólo regar y abonar. Como su propietario no sabía muy bien como proceder, la trajo al taller de Vila para que le aconsejase.

    El aspecto que presentaba a la entrada era bien lozano, se notaba que había sido cuidada y gozaba de vigor, aunque la forma la había perdido en cierta medida. Afortunadamente he de decir en favor de Julio, que ha sido capaz de darse cuenta de que el bonsái se estaba asilvestrando y, admitiendo su falta de conocimientos para poderle devolver su aspecto inicial, decidió mostrársela a alguien que le pudiese orientar adecuadamente. Sin más dilación paso a mostraros el ejemplar a la entrada al local.

Frente del árbol

Lateral derecho

Lateral izquierdo

MANOS A LA OBRA

    Cuando Luís se sentó delante del ejemplar le comentó a su propietario que la mejor manera para poderle devolver la forma perdida era eliminar toda la brotación. A Julio pareció sorprenderle algo la propuesta, pero tampoco os creáis que demasiado. A los pocos segundos ya la había aceptado y estaba dispuesto a comenzar a ponerla en práctica, pero primero tuvo que atender unos minutos a las explicaciones de Vila sobre como proceder. Y como no hay nada mejor que verlo hacer para aprender, pues nada, fue el propio Luís quién comenzó el trabajo.


    Julio observó atentamente como lo hacía el maestro en una pequeña porción de rama.


    No sólo se trataba de cortar la vegetación, sinó que también había que eliminar ramitas en donde había trifurcaciones, también las que habían engordado demasiado estando en las puntas de las ramas, las mal orientadas, los chupones, etc. Es decir, había trabajo para un par de horas.

    Poco a poco Julio fue cumpliendo con su misión y, al poco rato, ya podíamos ver como había quedado la primera de las ramas sobre la que trabajó.


    Luego le siguió otra...


   ...y más...


    ...hasta terminar.


    Muchas de las hojitas descansaban aún sobre la superficie del sustrato y Julio...Julio parecía estar feliz. Para otra cosa no, pero para cortar vegetación ya estaba dispuesto a continuar con cualquier árbol que se le pusiese enfrente. ¡ Qué peligro !


    Lo que sigue en esta historia es algo ya muy habitual: el alambrado. De todos modos tampoco se colocó demasiado alambre, tan sólo uno aquí y otro allá en zonas en las que hacía verdaderamente falta. En muchas partes se definieron las masas tan sólo utilizando la poda como herramienta.


    Otra cosa que se hizo fue adecentar la zona del nebari, eliminando algún musgo que comenzaba a colonizar el tronco y cepillando bien las raíces superficiales para que lucieran en todo su esplendor. En esta operación le eché una mano a Julio.





LAS TOMAS FINALES

    Aunque este es un trabajo mucho menos espectacular que el modelado inicial de una conífera, es importante extraer como conclusión que los árboles necesitan también un seguimiento después de su primera formación. Desde hace tiempo yo, por poner un ejemplo, suelo llevar a los talleres árboles ya formados por mí durante años. Personalmente considero de mayor interés, para mejorar mi colección, que un maestro me ayude a pulir los pequeños detalles que a hacer una primera formación, de eso prefiero encargarme personalmente.

    Bueno, retomando el trabajo en la azalea, paso a mostraros su aspecto final, tras la colocación de algunos alambres, unos pocos tensores y la poda de ramificación sobrante.

Lateral derecho

Parte trasera del árbol

Lateral izquierdo

Frente
      Bueno, pues hasta aquí ha dado la travesía de hoy de la que podemos extraer, como conclusión final, que "es tan importante o más mantener que crear". Todos estaremos de acuerdo en que una buena creación sin el mantenimiento posterior adecuado no llegará a ningún lado, mientras que una creación normalita, si luego se va puliendo con el mantenimiento cotidiano puede, al cabo de los años, haberse transformado en una obra de arte.

    - ¡ Marinero, más ron, el capitán necesita olvidar !

    Juan Liñares