Aprovechando que el mal tiempo parece que nos va a dar unos días de tregua, ayer he podido realizar varios trasplantes y continuar con los trabajos propios de esta época. Llevo varios años intentando formar pequeños bonsái de tamaño sohin desde cero, partiendo básicamente de semillas y esquejes. A algunos de ellos les tocó ayer la renovación del sustrato. En la entrada de hoy os voy a mostrar a cuatro de ellos en imágenes para que podais ver como van y lo que se puede conseguir en apenas tres años de formación.
ARBOL 1: Zelcova serrata
Este árbol procede de esqueje y posee un tronco grueso. El nebari no es homogéneo, pero tiene todavía solución.
En la siguiente vista, tomada más de lejos, se puede apreciar todavía la brotación del año pasado. ¡No ha sido escasa precisamente!
Claro que ese alargamiento se le ha dejado para engordar el comienzo de las ramas, por lo que tocaba podar. Y aquí tenéis el aspecto que presentaba tras la misma.
Uno de los principales inconvenientes de esta planta y que deberé de solucionar cuanto antes, es rebajar el tocón seco que todavía conserva.
Así que primero se rebaja...
...y luego se sella con pasta.
A continuación tocaba extraer el árbol del sustrato viejo y comprobar el estado de las raíces. En este caso también andaba servido.
Estaba plantado en un sustrato muy suelto, lo que me ha posibilitado la eliminación del mismo sin utilizar palillos. Simplemente sacando el cepellón fuera de la canastilla de cultivo y sacudiéndolo suavemente se desprende casi toda la tierra. Esto es mejor que tener que andar pinchando con palillos o ganchos, ya que no se provocan pequeñas heridas y además no se llega a romper ninguna raicilla.
A continuación le tocó lavado con chorro a presión. El aspecto tras el mismo era el que sigue.
Tras el recorte de raíces el cepellón había perdido buena parte de su volumen.
Y finalmente una imagen de esta pieza una vez plantada nuevamente.
ÁRBOL 2: Acer palmatum
Al contrario que en el caso anterior, el origen de este pequeño palmatum era de semilla. Ya desde que era tierno se le dio forma con alambre. En este caso también el grado de crecimiento del año anterior fue óptimo.
Una vista más cercana. El palillo que hay clavado en el sustrato se puso en su día para recordarme, cuando tocase trasplante, la nueva posición de plantado.
Más o menos la idea era que quedase en esta orientación:
Tras una severa poda...
Con la misma técnica descrita en el caso anterior, se procedió a extraer la planta del sustrato antiguo y a lavar las raíces con chorro de agua. El aspecto tras estas operaciones era el siguiente:
Una vista más detallada de las raíces:
En este caso no había tanta densidad de raicillas como en la zelcova del primer ejemplo, por lo que tras un recorte de raíces el aspecto no era tan bueno.
Desde el otro lado...
Y finalmente este es el aspecto que presentaba una vez plantado en su canastilla de engorde. En algunas zonas el tronco ya está cambiando el color verde por el crema, típico de los troncos maduros de esta especie.
ÁRBOL 3: Zelcova serrata
Este árbol procede de un esqueje seleccionado ya de inicio con una bifurcación. Si se tiene pensado hacer un árbol en estilo escoba esta selección previa puede ahorrarnos algún tiempo en su formación. En este caso he dejado dos tirasavias muy largos con el fin de engordar el tronco. Al mismo tiempo se trato de recrear en la parte baja un pequeño esbozo de ramificación.
Una vista más cercana del tronco:
Como no podía ser menos también se podó, al igual que sus compañeros anteriores.
El cepellón, una vez limpio y lavado, también dió una alegría. Se veía tupido de raicillas finas, compacto.
Más de cerca:
Una cosa muy buena de este ejemplar es que ya comienza a tener un nebari radial muy interesante. Tiene que madurar, pero el caso es tener una base buena sobre la que hacerlo.
El cepellón una vez arregaldo:
Una vez plantado nuevamente en akadama el aspecto era el que sigue.
En este caso he decidido dejar el comienzo de las raicillas que formarán el futuro nebari un poquito al descubierto, la idea es que vayan madurando y adquiriendo la coloración del resto del tronco.
ÁRBOL 4: Acer palmatum
Al igual que el otro palmatum que mostre en el ejemplo 2, este también procedía de semilla. También se le había dado forma con alambre cuanto era un plantón tierno y maleable. Su aspecto antes del trasplante era el siguiente:
También se le había dejado crecer libremente durante toda la estación vegetativa del año anterior, de ahí esos tiros largos que todavía mantenía. Os lo muestro más en detalle.
Una vez podado...
Una vez limpias de tierra y lavadas, las raíces mostraban este aspecto:
Con las raíces ya podadas...
Y este es el aspecto final una vez plantado de nuevo. Me gustaba más la posición anterior que esta que muestro ahora, pero como todavía no hay frentes excesivamente decididos me despisté y le hice la toma desde otro lado.
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Hasta aquí ha dado la entrada de hoy en la que os he tratado de mostrar "otras" labores con las que se entretiene uno de vez en cuando. No son árboles espectaculares, al menos de momento, pero son una fuente inagotable de satisfacciones cuando, finalmente, logras crear algo digno desde la nada. Esto sí es puro bonsái,
Espero teneros a bordo en la siguiente escapada, que realizaremos, Dios mediante, en fechas próximas. Disfrutad de la familia los próximos días e id preparando de nuevo el macuto, nuevas sorpresas nos aguardan en los insondables mares del bonsái.
Juan Liñares
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jueves, 6 de marzo de 2014
sábado, 21 de abril de 2012
Al hilo de lo anterior
Pues eso, como reza el título, al hilo de la anterior entrada, traigo de nuevo a vuestras pantallas la historia de un pequeño esqueje de tejo plantado, hace ya algunos años, en el suelo. Se trata, como no, de otro material humilde que una vez fuera del suelo presenta este aspecto.
Durante su estancia en el campo había desarrollado unos brotes bastante largos que, aprovechando la ocasión, había que reducir; lo que nos interesa conservar es el tronco, al que se le ha dado algo con alambre para que tomara algo de gracia.
Se redujo también la raíz, aunque no mucho ya que tampoco es que hubiese demasiada.
Una vez reducida la raíz y los brotes su aspecto, antes del pase a maceta era el siguiente.
Ya en la maceta luce este aspecto.
Ahora, como es norma, toca esperar: hay que asegurarse de que el árbol se ha recuperado a la perfección antes de volver a actuar sobre él. Si llevaba 3 ó 4 años plantado en el suelo no es cuestión ahora de tirar todo ese trabajo por la borda por querer apurar más que los ritmos que nos marca la planta.
Hasta aquí la entrada de hoy, os espero en la siguiente aventura. Saludos del capitán.
miércoles, 18 de abril de 2012
Material de supervivencia
No sé como lo hago, pero siempre acabo liándome con material humilde que, en realidad, no deberían tener cabida en mi colección. No por ello se trata de un trabajo hecho en vano ¡nooo, ni mucho menos!. De este tipo de material es del que tiro para, a través de su venta, tratar de mantener o adquirir los árboles que realmente me interesan. Ya sabéis que el material de bonsai es caro, que si tierras, que si abonos, que si alambre y etc., etc., etc. Todo vale una "pasta" que, al menos en mi caso, me cuesta mucho ganar, así que hace ya algún tiempo que he decidio que mi afición debía de autosufragarse, al menos en buena parte. He de confesar que hace algunos años era muy reticente a esta práctica, pero al final te tienes que enfrentar a la realidad y reaccionar, simplemente de no ser por esta política no me podría permitir la adquisión de ciertos ejemplares como el arce de la entrada anterior, del material del que os hablaba antes o de la asistencia a algunos eventos. Tengo que reconocer que en este cambio de visión jugó un papel muy importante mi compañero Alberto Baleato, el fue el pionero en este modo de entender la afición, lo que en su día le valió más de una crítica injusta.
Bueno, pues sin más preámbulos, os presento al "prota" de hoy: un humilde aligustre procedente de un cierre. Llevaba varios años plantado en una maceta de plástico, fea como la madre que la parió, tanto que llegó a hacerme daño a la vista. Este año decidí revertir esta situación. Lo iba a plantar en maceta de bonsái ya que, llegado el momento, siempre me iba a tener mejor salida que en ese horrendo "ataud" blanco. La planta, antes de la intervención, mostraba aún el crecimiento del año pasado.
Naturalmente lo primero que hice fue podar el exceso de vegetación.
Otra toma más centrada.
Una vez podado, desenterré el aligustgre y trabajé su cepellón. Lo palille para eliminarle la tierra, utilizando para ello una garra y palillos de bambú. A continuación lo terminé de limpiar con chorro de agua. El resultado salta a la vista ¡con este cepellón seguro que ya nos cabe en una maceta de bonsái!
Y estas son las imágenes finales de la planta una vez ubicada ya en su nuevo tiesto. uno de esos reciclados que todos guardamos en el trastero, procedentes seguramente de etapas pasadas en las que aún comprábamos árboles en centros comerciales. Reseño también que, una vez trasplantado, he incidido más con la poda, tanto que el árbol estuvo a punto de "escapar por patas". ¡Menos mal que lo había amarrado bien con alambres, que si nooo...! Bueno, este es el frente.
Lateral derecho.
Este sería el dorso.
Y, por último, este es el ladteral izquierdo.
Naturalmente estas propuestas son susceptibles de cambio y eso lo tendrá que decidir el futuro propietario de la planta, de momento toca reposo, hay que garantizar que el árbol ha superado el trasplante, sólo entonces será puesto en circulación.
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Con un vigoroso golpe de timón el capitán varío el rumbo de la nave, la tormenta que se divisaba en el horizonte no tenía buena pinta, había que alejarse, no era cuestión de arriesgar la vida de su tripulación en vano. Estos días andaba más pensativo de lo normal, en esa misma zona hacía cien años que naufragara el Titanic, el gran barco "insumergible". Numerosas notas de prensa se habían publicado estos días recordando tan luctuoso suceso, lo que provocó en el capitán un sentimiento de responsabilidad con el que siempre había convivido, pero que ahora se presentaba en su mayor dimensión. Ensimismado y perdido en sus pensamientos dió rienda suelta a su instinto de supervivencia, logrando llevar a sus subordinados a puerto seguro. Sólo cuando estuvo en tierra y después de unos cuantos tragos de ron, el capitán consiguó huir de sus pensamientos, terminando por cantar el "Asturias patria querida" subido a la barra del último tuburio que visitó antes de retirarse a descansar. ¡Buena cogorza había pillado el malandrín!
Bueno, pues sin más preámbulos, os presento al "prota" de hoy: un humilde aligustre procedente de un cierre. Llevaba varios años plantado en una maceta de plástico, fea como la madre que la parió, tanto que llegó a hacerme daño a la vista. Este año decidí revertir esta situación. Lo iba a plantar en maceta de bonsái ya que, llegado el momento, siempre me iba a tener mejor salida que en ese horrendo "ataud" blanco. La planta, antes de la intervención, mostraba aún el crecimiento del año pasado.
Naturalmente lo primero que hice fue podar el exceso de vegetación.
Otra toma más centrada.
Una vez podado, desenterré el aligustgre y trabajé su cepellón. Lo palille para eliminarle la tierra, utilizando para ello una garra y palillos de bambú. A continuación lo terminé de limpiar con chorro de agua. El resultado salta a la vista ¡con este cepellón seguro que ya nos cabe en una maceta de bonsái!
Y estas son las imágenes finales de la planta una vez ubicada ya en su nuevo tiesto. uno de esos reciclados que todos guardamos en el trastero, procedentes seguramente de etapas pasadas en las que aún comprábamos árboles en centros comerciales. Reseño también que, una vez trasplantado, he incidido más con la poda, tanto que el árbol estuvo a punto de "escapar por patas". ¡Menos mal que lo había amarrado bien con alambres, que si nooo...! Bueno, este es el frente.
Lateral derecho.
Este sería el dorso.
Y, por último, este es el ladteral izquierdo.
Naturalmente estas propuestas son susceptibles de cambio y eso lo tendrá que decidir el futuro propietario de la planta, de momento toca reposo, hay que garantizar que el árbol ha superado el trasplante, sólo entonces será puesto en circulación.
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Con un vigoroso golpe de timón el capitán varío el rumbo de la nave, la tormenta que se divisaba en el horizonte no tenía buena pinta, había que alejarse, no era cuestión de arriesgar la vida de su tripulación en vano. Estos días andaba más pensativo de lo normal, en esa misma zona hacía cien años que naufragara el Titanic, el gran barco "insumergible". Numerosas notas de prensa se habían publicado estos días recordando tan luctuoso suceso, lo que provocó en el capitán un sentimiento de responsabilidad con el que siempre había convivido, pero que ahora se presentaba en su mayor dimensión. Ensimismado y perdido en sus pensamientos dió rienda suelta a su instinto de supervivencia, logrando llevar a sus subordinados a puerto seguro. Sólo cuando estuvo en tierra y después de unos cuantos tragos de ron, el capitán consiguó huir de sus pensamientos, terminando por cantar el "Asturias patria querida" subido a la barra del último tuburio que visitó antes de retirarse a descansar. ¡Buena cogorza había pillado el malandrín!
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