sábado, 19 de octubre de 2013

La verdadera historia del "Dromedario"

EL PRIMER ENCUENTRO

    Soplaba fuerte el viento en la cima de aquel monte. Justo al bajar del coche la gorra de uno de mis acompañantes salió volando hasta perderla de vista. Nunca más supimos de ella. Tras abrigarnos adecuadamente y embutirnos el calzado de montaña comenzamos a andar por el camino que nos había llevado hasta aquel recóndito lugar. Apenas una centena de metros más adelante dejé el transitado sendero y me adentré en pleno monte. Decidí dirigirme hacia la derecha, pues el margen izquierdo bajaba hasta el valle y a mí me interesaba prospectar primero la cumbre. No tuve que esperar mucho hasta encontrar la maravilla de la que os voy a hablar hoy. Tal vez fuese este el encuentro más prematuro de cuantos he tenido hasta ahora, tanto fue así que incluso a alguno de mis compañeros no le había dado tiempo ni de poner un pie sobre la vegetación rastrera que cubría el paisaje. ¡ No podía dar crédito !, comencé a dar saltos de alegría y a llamar por mis compañeros:

    - ¡ Aquí, venid aquí, mirad lo que he encontrado !

    Y vinieron. Al ver aquel retorcido pino, con varios quiebros en el tronco que modificaban su dirección, Choumi lo tuvo claro: a partir de ese momento siempre le hemos llamado el "Dromedario". La razón eran las varias jorobas que tiene, aunque pensandolo bien tal vez le hubiese ido mejor el nombre de "Camello", ya que los dromedarios auténticos tienen tan sólo una joroba.

    Las primeras fotos que tengo del árbol no son de ese día, sinó de meses más tarde, cuando regresamos a buscarlo. Era noviembre del 2.006. Así era como nos lo encontramos.




RECUPERANDO EL VIGOR

    Se debería de hacer siempre pero, cuando llega a tus manos una pieza de una cierta calidad, hay que centrarse en lograr que sobreviva y luego, una vez solventado esto, conseguir que se revigorice. No es cuestión de precipitarse, lo primero es siempre la salud del árbol. El tiempo que ha permanecido este pino en proceso derevitalización ha sido de unos tres años, durante los cuales no se le hizo absolutamente nada si no tenemos en cuenta la eliminación de malas hierbas y de alguna acícula vieja que cambiaba de color. Conservo también una foto de esa época, es del 2.008, concretamente de diciembre de ese año.


    Si os preguntaís el porqué de esos trozos de zarza que se ven en la imagen, la respuesta es clara: para evitar que los gatos se afilaran las uñas en el tronco.

    Ya por esa época comencé a madurar la idea de trasplantar el árbol a una maceta de bonsái. Estaba muy bien de vigor y consideré que ya podía soportar esta operación sin demasiado riesgo. Además así aprovechaba para terminar de quitar la tierra de monte que aún conservaba. Para ello elegí una maceta muy sobredimensionada para la planta y lo hice así por dos motivos: por un lado no quería aún reducir el cepellón y por otro podía seguir manteniendo una raíz gruesa que todavía estaba alimentando al ejemplar de forma importante. Así que en febrero del 2.009 estrenó su primera maceta de cerámica.


    Como podéis observar había una gran cantidad de ramas muertas o recortadas, lo que daba pie a que hubiese material suficiente para crear jines hasta aburrir. Os muestro más en detalle la base.


COMIENZO DE LA FORMACIÓN

    Conforme tuve la precaución de fotografíar al ejemplar incluso antes de llegar a casa, he de confesar que no guardo ninguna fotografía del desarrollo de su primer modelado. No sé como pudo haber pasado, pero la verdad es que cuando me puse a trabajarlo no caí en la cuenta de que no estaba registrando graficamente dicho proceso. Tanto es así que las siguientes imágenes de las que dispongo datan ya de casi tres años más tarde. Estaba casi llegando a su fin el 2.011 y el pino presentaba el aspecto que ahora os muestro. Se le había dado su primer diseño a principios de ese año y ya mostraba un cierto desorden, rafia desgastada, etc.





    Una buena muestra de que el pino goza de vigor es fijarse bien en el aspecto de su follaje.


    En esta época se procedió a eliminar la acícula vieja, desalambrar y sacar la vieja rafia que ya había cumplido su función. El aspecto del árbol después de esto era este que sigue:


    En un principio me pareció adecuado dejar esa rama colgante que prolongaba la copa hacia abajo. Pero en un posterior análisis me comencé a replantear sobre la idoneidad o no de mantenerla.


 Le veía varios defectos que no me terminaban de convencer. Uno de ellos era que tenía un tramo demasiado largo sin vegetación. Además se había clavado bastante el alambre y, tras sacarlo, no era capaz de mantener la posición que tenía en mente. Es cierto que podría volverla a alambrar y esperar a que fijase la posición, pero llegué al convencimiento de que podría eliminarse sin grave perjuicio para su diseño final. Para tener una visión más clara tapé la rama, esperaba que esto me ayudase a decidirme.


    Y lo hizo...



    La verdad es que muchas veces nos frena el sentimiento de pena a la hora de podar. Nos entristece tener que cortar una rama ya medio formada y de un gran peso visual en el conjunto, pero en algo tenemos que demostrar que somos seres racionales. A veces no queda otra que dejarse llevar por la razón.


    Naturalmente, como se suele estilar en los pinos, dejé un largo trozo de rama para transformar en jin.


    Por el lado contrario del tronco la herida se prolongó a modo de pequeño shari.

    
    Y ahora era cuando había que pensar soluciones para volver a ocupar el espacio dejado por la rama eliminada. Quería tirar de la copa más hacia el tronco, para lo que coloqué un tornillo en el mismo.



    Para proteger ramas es muy útil la utilización de pequeños trozos de manguera vieja.


    Para poder ser usados hay que abrirlos longitudinalmente.


    Se coloca sobre la rama en la que queremos colocar el tensor...


...y si no llega con un trozo se colocan dos.


    A continuación se coloca el alambre bien ajustado. Por cierto, en esta imagen que sigue, fijaos como exuda resina el jin recién creado con los restos de la rama que ha sido podada...


    ...se ancla al tornillo...


...y con la ayuda de un gato se comienza a acercar la copa al tronco.


    Poco a poco la copa se va moviendo.


    Y cuando quito el gato la aproximación se hace mucho más evidente.


    Con esta toma del alambre, se puede uno hacer idea de todo lo que se ha llegado a mover la copa.


    Sin embargo el ápice del árbol todavía permanece alejado del tronco.


    Así que tiro otro tensor y lo anclo al jin recién creado.


    Con estas modificaciones las ramas han perdido su colocación, se hace pues necesario volverlas a situar correctamente. Tras esta operación este es el aspecto de la copa.


    Tras la nueva colocación me doy cuenta de que hay otra rama que no me termina de encajar. También es demasiado larga y con la vegetación concentrada en la punta.


    Corto nuevamente dejando otro trozo largo.


    Tras la transformación.


    Y el segundo modelado, a groso modo, queda como os muestro ahora.


    Esta es la raíz de la que os hablaba casi al comienzo de la entrada.


    Le he tratado de trabajar algo la madera muerta, aunque en realidad mis planes para ella sean la de la reducción drástica. Sin embargo, de este modo, y aunque sea de forma provisional, queda más natural.
  

    Pasa otro año y el árbol ha ganado mucha densidad, ha sido bien alimentado y en consecuencia el vigor está fuera de toda duda.


    Algunos de los alambres se comenzaban a clavar.


    En ese momento se desalambró y se volvió a alambrar. Era marzo de este año 2.013.


EL ÚLTIMO TRABAJO HASTA AHORA

    En agosto se volvía a mostrar lozano, la nueva temorada de crecimiento también le había sentado bien.


    Se ha vuelto a desalambrar y en septiembre se le ha sacado la aguja vieja. Este es un árbol que se caracteriza por tener una importante cantidad de jines. Hasta ahora no los había tratado nunca, preferí que el transcurso del tiempo les diese algo de carácter. Ahora había llegado la hora de comenzar a prestarles atención. Comienzo por humedecer todas las zonas de madera.


    Una vez bien mojada la madera suelta mejor la suciedad tras un ligero cepillado. A continuación se le da una mano de líquido de jin para protegerlos. Una vez seco el resultado es más que evidente, destancando como nunca lo habían hecho hasta ahora.

  


    Algunos conocidos me han sugerido la eliminación de algunos jines, pero a mí me gusta el aspecto tan agreste que proporcionan al pino.

    La corteza tiene zonas muy buenas, como estas láminas sobreexpuestas que ahora os muestro.


    Se realiza nuevamente un nuevo modelado del árbol. En este caso trato de lograr una definición mucho más marcada. Estos son algunas de las masas de verde.



    Ahora os muestro una imágen de las jorobas de este árbol, responsables en su día de su "bautismo".


    Por fin termino con las imágenes más actuales de este singular pino. El trabajo se ha terminado este pasado mes de septiembre. Comienzo por mostraros el lado derecho.


    El lateral izquierdo:


    Este es el dorso.


    y finalmente os muestro el frente.


    Hasta aquí la megaentrada de hoy, espero que os haya gustado. soy consciente de que al árbol le falta aún bastante para llegar a su madurez, pero su futuro creo que está encarrilado. Ahora sólo falta esmerar el cultivo y continuar desarrollando el modelado.

    Espero contar con vosotros en la siguiente marea, el trabajo es mucho y se agradecen todas las manos para tirar de las redes del bonsái. Espero que nunca os canséis de estar ahí, del otro lado de la pantalla.

    Juan Liñares

miércoles, 9 de octubre de 2013

Caer de nuevo

INTRODUCCIÓN

    Definitivamente no puedo visitar a Kingii, cada vez que lo hago una nueva tentación se apodera de mí. Es como si su terraza estuviese preparada para abducir al visitante. Al margen de su colección particular siempre tiene novedades muy interesantes. A lo largo de los años ya me he acostumbrado a ver como algo normal el que se produzca una gran rotación de material. Unos van y otros vienen, como debe ser en un negocio. Siempre trata de tener material para dar satisfacción a cualquier potencial cliente, desde los más noveles que no quieren gastarse demasiado, hasta piezas de colección que muchos quisieran en su jardín. En mi caso el tiempo no me ha llenado los bolsillos pero, desgraciadamente para ellos, me ha refinado el gusto. Tanto es así que, de forma casi mágica, mis ojos casi siempre se paran deslumbrados por alguno de los ejemplares más caros que tiene a la venta. La historia de hoy va en ese sentido.


EL DÍA DE AUTOS

    No recuerdo muy bien a quien acompañaba aquel día a visitar a Alberto pero, como siempre, la visita terminó visitando su colección particular y el material que tenía para vender.

    No creo que hubiese pasado ni un minuto cuando un pino doble tronco llamó mi atención. Era la primera vez que se lo veía y no se me ocurrió otra cosa que preguntar:

    - ¿ Y este pino, no lo tenías antes no ?
    - Pues no, lo acabo de traer de casa de Vila.

    A continución la pregunta maliciosa:

    - ¿ Y es para vender ?
    - Estuve pensando en quedármelo - me confesó Alberto - pero la verdad es que ya tengo demasiado material y no doy hecho. Así que, si te interesa, lo tienes a tu disposición.

    Tras preguntarle el precio me fui sin concretar nada, pero volví en dos o tres ocasiones más. Cada vez que entraba en la terraza iba a ver al pino e incluso se lo mostraba a las personas que me acompañaban. Todas ellas coincidían en que se trataba de un gran árbol, pero yo no me acababa de decidir.

    Alberto, que es muy curioso, se fijó en mi interés y en que necesitaba un empujoncito. Un día me llamó:

    - ¡ Hola neno ! ¿ Cuándo te puedes pasar por aquí ?, tengo una propuesta que hacerte que seguro te va a interesar.

    ¡ Había cebado bien el condenado !, si no fui en el mismo día lo hice al día siguiente, ya no recuerdo bien. Al llegar me dijo:

    - Te voy a hacer una OPA hostil, te dejo el pino que te gusta y ese madroño (un árbol por el que también había mostrado interés) por tanto.

    La oferta me pareció muy buena y, tras meditarlo brevemente, acepté. Había caído de nuevo, había caído en una nueva tentación.


ESTA SEMANA

    Aunque el trato estaba cerrado desde hacía tiempo, la imposibilidad de traer el árbol en mi coche demoró su llegada al jardín. Es de tamaño grande y no cogía en él. Tuve la suerte, días atrás, de coincidir en la tienda de Kingii con un compañero que tiene una furgoneta. Amablemente se ofreció a acercarme el árbol a mi casa. Naturalmente acepté.

    Este pasado fin de semana decidí limpiarle la acícula vieja. Esperaba la visita de unos amigos y creí que sería un óptimo candidato para tenerlos entretenidos un buen rato. Antes de comenzar le hice algunas fotografías. Os lo presento, que ya va siendo hora. Comienzo con una imágen del frente de la planta.



    Lateral izquierdo.


    Parte trasera.



    Lateral derecho.



    El movimiento del tronco pequeño, junto a la presencia de una buena cantidad de madera seca natural, en forma de shari, le dan categoría a la planta. Otra actuación que hay que realizar es la limpieza de esa madera, ahora cubierta por una capa de verdín.


    Aunque la presencia de algún liquen en la corteza de los pinos le da una aparciencia añeja, en este caso había un exceso que había que retirar en parte. Además, en algún punto se entremezclaba con musgo, lo que ya no es para nada adecuado.


    Tras tomarle las instantáneas, dejé que dos de los visitantes se pusiesen a "desplumar el pollo", como solemos decir por estos lares cuando se trata de limpiar pinos.


    Aunque Carlos es algo más alto que Manuel, no lo es tanto como aparenta en las fotografías. Le había proporcionado un taburete para que trabajase más cómodamente la zona apical del tronco grande.


    Tras la eliminación de la acícula vieja siguió la limpieza de la madera muerta y del tronco. Cuando estaba todo perfectamente saneado se aplicó líquido de jin. De esta tarea se encargó Manuel Abril, tal y como se observa en la foto que sigue.


    Fijaos en la filigrana que describe este jin, me gusta como elemento complementario.


    Podéis observar una zona de corte que estaba sin repasar. Tras la aplicación del líquido me dí cuenta del detalle y lo corregí. El comentario de Manuel no se hizo esperar:

    - Ahora que tengo el líquido aplicado vienes a rehacer ese jin, ¡ se te podía haber ocurrido antes !, jajaja

    La intervención, en este caso, ha sido escasa, pero el aspecto del tronco pequeño ya había cambiado bastante, al menos eso creo. Realmente adoro esa parte del árbol.


    El shari con más detalle.


    Y así llegamos al final de esta primera intervención. El plan para la siguiente primavera es trasplantarlo, ya que aún está en tierra de monte. No pretendo ser demasiado agresivo con este primer trasplante, si es necesario se completará la eliminación de la tierra original en dos etapas, separadas entre sí varios años. Por lo tanto, hasta el otoño del 2.014 - primavera del 2.015 no modelaré este árbol por primera vez. Y cuando lo haga no seré demasiado exigente. Primaré así el vigor de la planta y su supervivencia. Creo recordar que Alberto me dijo que este pino llevaba unos 6 ó 7 años desde su recolección, así que el trasplante está más que justificado.

    Termino la entrada de hoy con la imagen final de este peculiar pino doble tronco. Espero que os haya gustado tanto como a mí.


    Esta singladura toca a su fín. Días de bonanza se avecinan, días que se interrumpirán el próximo fin de semana. Esperemos que la mar nos deje navegar sin ningún percance. Ya sabéis que os espero a todos para la siguiente aventura, uniformados y formando en cubierta. ¡ Sed puntuales !

    Juan Liñares

jueves, 3 de octubre de 2013

Antonio Piñero o la fuerza de la voluntad

    Fue cuando entré a formar parte de la Asociación Cultural Bonsái Coruña que conocí a Antonio Piñero, desde eso ya ha pasado bastante agua por debajo del puente. Antonio es un hombre inquieto y que, pese a disfrutar ya de su bien merecida jubilación, se mantiene en plena forma. No en vano practica bastante deporte, le encanta caminar, hacer natación, etc. Se jacta de no haber faltado nunca, desde que se hizo socio del club, a ninguna exposición ¡ y eso que ya van allá unas cuantas !. Algún año hemos organizado hasta media docena de ellas en distintos lugares de la geografía gallega.

   El motivo por el que lo traigo hoy hasta este blog es porque este pasado sábado tuvo a bien agasajarnos con una magnífica pulpada en su casita de campo. A Antonio también le gusta la pesca desde embarcación y bucea a pulmón libre, sistema que ha utilizado para capturar el mismo los pulpos de los que íbamos a dar buena cuenta. La mejor disculpa para congregar a la gente por estas tierras es la de una buena comilona, así que allí nos reunimos unos 15 socios y camaradas de la Asociación. Como queda feo ser invitado y llegar con las manos vacías, el que más y el que menos llevó alguna cosilla a mayores. Resultado, una variedad de postres increíbles: brownies con helado, tarta de chocolate, tarta de queso, pastelillos de hojaldre rellenos de frutos secos, tiramisú, coca, larpeiras, ¡ uff, sólo fuí capaz de probar cinco !.

    La casita tiene un pequeño porche aledaño. Como llovía algo Antonio lo aisló con lona y plásticos. Estuvimos muy a gusto allí dentro mientras duró la comida y en la sobremensa. Hubo un momento en que el tiempo parecía dar tregua, con lo que algunos salieron a tomar el aire.


    Alguno de los "pesos pesados" de la Asociación andaban por allí. ¡ Lo siento chicos, pero tenía la foto y no pude evitarlo !


    La inmensa mayoría de los yamadoris que tiene Antonio son Pinus sylvestris, alguno de los cuales os voy a mostrar a continuación. Un ejemplo es este por ejemplo, que como véis tiene plantado en un barreño de plástico. A primera vista sólo se aprecia un amasijo de ramas...


...pero si te acercas ves que la base del tronco arranca en una amplia curva.


    Al lado de este tenía otro del que sólo os voy a mostrar la base, pues me pareció que tenía una calidad muy buena. Le ofrece buenas posibilidades este árbol.


    Aunque con menos empaque, este que viene ahora también ofrece una buena posibilidad de diseño.


    Este que ahora sigue ya lleva más tiempo con Antonio, de hecho ya lo tiene modelado.


    La complicación viene con este, ese tirabuzón que hace el tronco va a ser difícil de encajar en cualquier diseño.


    Este es más normalito.


    Con el que sigue a continuación completo la visión de los que tenía sin maceta de bonsái, aunque a este ya le había puesto algunos alambres.


    Pero Antonio tiene algo más que pinos y, aunque éstos dominan en su jardín, posee una buena candidad de especies diferentes, como por ejemplo este Liquidambar.


    Otra especie bien representada es el Majuelo o Espino Blanco. Uno de ellos es este que ahora sigue.


    Si algo tiene Antonio es que es muy manitas e ingenioso. El detalle del difusor del riego apuntando direntamente a un contenedor de abono es un detalle que pude ver en varios ejemplares.


    Este sistema resulta una forma eficaz de asegurarnos de abonar el árbol cada vez que se riega.

    A donde el riego automático no llega lo hace la inventiva. Observad el sistema utilizado para asegurarse de que este Madroño no se vea privado del agua que necesita.


    Como el día se presentara lluvioso a intervalos, Antonio sacó la mecha de la maceta porque ya no era necesario más riego. Ahora os lo muestro en una visión más general.


    En una parte de su jardín Antonio tiene una zona cerrada, que ha estado protegida del viento y también de la luz solar. Alli guarda aquellos ejemplares que él considera que estarán mejor con un poco de protección.



    En esa zona hay un batiburrillo de árboles que nos ofrece la posibilidad de contemplar diferentes especies en un corto recorrido. Uno de ellos es este Acer buergerianum, que Antonio está tratando de adosar a una piedra.


    Una especie inusual en las colecciones: un Evónimo.


    Este que sigue es un tanuki que está a medio construir, pero que no tiene tan mala pinta. Espero verlo en unos años luciendo en alguna expo de las del club.


    No sé si se os han pasado por alto, pero ahí tenéis la útima versión de contenedor para abono. Estan realizados con cantoneras de plástico que servían para proteger no sé qué.


    Un Acer palmatum.


    Un manzanito.


    Según me han comentado el ejemplar que ahora os presento es un Pinus halepensis. No estoy muy seguro de ello, por estos lares no se ven.


    Este Cotoneaster horizontalis ya he tenido ocasión de verlo en alguna expo de club.


    Más Cotoneasters, en este caso plantados en roca.


    Un pequeño Ciprés de Hinoki.


    Otro pequeño truco de Antonio: tenía varios espejos colagados para espantar a los pájaros.


    Y también tenía un árbol en el que usaba el método chino ancestral para doblar ramas.


    Pero el interés de Antonio no se limita a los árboles y buena muestra de ello son las piedras que tiene desperdigadas por varios rincones del jardían. Os muestro uno de ellos.


    Es tan manitas que hasta ha sido él mismo quien ha hecho la veleta que luce en el tejado, indicando con su flecha de donde sopla el viento.


    Y con esto termino la entrada de hoy, dedicadoa a uno de esos aficionados de club que lucha porque esta afición no caiga en el ostracismo. Gracias a la pasión de gente como él el nivel del bonsái se mantiene en unos límites aceptables en la zona de A Coruña y comarca.

    Un gran tipo este Antonio, hace muchos años que le conozco y le aprecio sinceramente. Es de esas personas que se cuentan con los dedos de una mano, nunca me ha fallado ni le he visto jamás una actitud censurable. Gracias Antonio por tú hospitalidad y tu amistad, las valoro enormemente.


    La siguiente singladura tomará nuevos rumbos, tal vez algo más arriegados. Hay temporal, la mar esta brava y centellea en el horizonte. Retumban truenos en el aire. El ancla estará echada unas jornadas. Mientras tanto un trago en la cantina ayudará a superar esta desazón.

    Juan Liñares