viernes, 18 de enero de 2013

Labores de mantenimiento en un Aliso

PRESENTACIÓN

    De este Aliso (Alnus glutinosa) ya os he hablado en otra ocasión. Cuando comencé con él no era más que un palo pinchado en la tierra, un simple plantón recogido de la grieta de una piedra. Tras los años que lleva de cultivo, la ramificación se ha ido haciendo cada vez más compleja. En relación con este tema he de decir que, como muchos de vosotros sabéis, esta especie tiene una fuerte tendencia a secar algunas ramillas en invierno. Esta característica es común a muchos árboles de ribera, como puede ser el Abedul, el Sauce, el Fresno o, ya de un habitat algo diferente, el Roble albar o Roble carvallo (Quercus robur). Sin embargo yo siempre digo que trabajar con Alisos es como conducir un Ferrari, como a aquel le sobra "potencia", pero hay que saberlo conducir. Si no estás dispuesto a darle todo lo que él te pide, entonces es mejor desistir de su cultivo. Esta característica, bien llevada, permite sobreponerse con éxito a la pérdida invernal de algunas ramillas, puesto que al llegar la época vegetativa siempre va a responder desarrollando más de las que ha perdido.

    En el caso de este ejemplar, le tocaba un trabajo de mantenimiento, algo rutinario, pero que no debemos obviar y menos en esta especie. La imágen que inicia este reportaje sirve para mostraros como estaba el árbol antes de comenzar la sesión.


TAREAS A AFRONTAR

    Esta planta se cultiva sumergida en agua durante toda la estación vegetativa. Absorbe tal cantidad de ella que, en ocasiones, llega a vaciar la bandeja dentro de la que se deposita la maceta. Este sistema de cultivo da muchas facilidades en el cultivo, permitiéndome realizar varios defoliados durante la primavera - verano. Esto permite aumentar en gran medida la complejidad de la ramificación, pero tiene sus desventajas. Una de ellas, quizás la más destacable, sea la de promover una excesiva prolifereción de musgo sobre la superficie del sustrato.


    Como véis había comenzado a colonizar la base del nebári, a lo cual se debe poner remedio. También las canastillas de abono deberían de ser retiradas. La siguiente imágen refleja como quedó la superficie una vez retirado el musgo y las canastas.


    Luego hubo que rellenar con un poco con sustrato nuevo. Los riegos continuos van lavando la superficie y haciéndole perder tierra.


    En este caso el árbol había secado también una rama secundaria de relativa importancia. Sin embargo, viendo que en su axila salía un nuevo brote con el que se podría sustituir, lo dejé crecer durante toda la estación de crecimiento. Tampoco había querido eliminar la rama seca hasta que este brote tomara fuerza...¡ y vaya si la tomó !. Observad lo que ha crecido en sólo un año.


    Obviamente comencé por eliminar la rama que se había secado.


    Y aquí teníamos la rama de sustitución.


    Pero viéndola, la verdad es que no me acababa de convencer. Se dirigía en dirección contraria a donde debía hacerlo, hacia el interior, cruzando por delante del tronco. Sin embargo había solución porque había un brote que se podría guiar desde un principio, dándole una mejor orientación.


    Incluso había otro en un estadío más juvenil, pero que también nos podría servir.



    Al final sacrifiqué la rama que se había dejado crecer, quedándome tan sólo con los dos brotes jóvenes a partir de los cuales se tratará de restaurar la masa perdida.

    La diferenciación de las ramas secas de las vivas puede ocasionar cierta confusión para el aficionado novel, pero no para aquellos que lleven algún tiempo en este mundillo. De todos modos voy a recordaros un poco como podemos distinguirlas. En las ramillas secas se suele ver una deshidratación a lo largo de la rama, que se manifiesta por la aparición de unas arrugas en sentido longitudinal, el mismo de la rama. Esto puede ser un poco más difícil de ver para un ojo no entrenado, pero si nos fijamos en las yemas la diferenciación es clara. Mirad el aspecto que presentan cuando están secas.


    La falta de turgencia es una de sus principales características. Cuando se mantienen viables se ven inchadas, hidratadas y turgentes, listas para volver a abrir en cuanto el tiempo sea benigno.


    Una cosa a tener muy en cuenta es que el aliso cultivado en agua clava muy pronto los alambres. En esta foto que sigue se puede apreciar hasta donde puede llegar este problema.


    Tras la retirada del alambre y la eliminación de las ramitas muertas, nos fijamos en aquellos brotes nuevos que están emergiendo y que nos pueden ser de provecho para continuar con la formación del bonsái.


   Por cierto, que no lo había comentado antes, esta especie tiene una buena respuesta al cierre de las heridas provocadas por los alambres que se han clavado. Así que compensa un poco su facilidad para clavarlos en poco tiempo.

    Entre los brotes que han proliferado durante la estación de crecimiento, no todos son válidos. Algunos habrá que eliminarlos por salir desde zonas totalmente inadecuadas.


    A pesar de la altura a la que estamos, aún se conservaban algunas hojas relativamente verdes en las puntas más vigorosas.


    Por supuesto hubo que eliminarlas para facilitar las labores de alambrado. Y así llegamos al estadío en el que el árbol ya carecía de alambre, de ramas muertas, de hojas verdes, etc. Estaba preparado para comenzar a aplicarle un nuevo alambre y definir nuevamente su ramificación.



FINALIZACIÓN DEL TRABAJO

    Con el alambrado y colocación de ramas termina un nuevo episodio del mantenimiento de este ejemplar. Ahora toca esperar a que reviente por todas partes con la llegada de la primavera. Poco a poco se va consiguiendo crear una ramificación compleja.

    Os dejo con las fotos finales.


Lado izquierdo
Trasera
Frente
    Bueno, pues hasta aquí la entradita de hoy, espero que la hayais disfrutado. Continuaremos nuestra navegación rumbo a nuevos horizontes. Os espero en el puerto, sentado y contemplando el navío amarrado. Su mecer con el suave oleaje resulta de lo más relajante.

Juan Liñares

miércoles, 2 de enero de 2013

Segregación

Y LA LUZ SE HIZO EN NOVIEMBRE

    La entrada de hoy va a estar protagonizada por una planta propiedad de Carlos Leborán, quien la tiene en su colección desde hace ya varios años. No debe de haber ni un par de meses que le visité en su casa y fue entonces cuando, visitando su jardín, tuve ocasión de contemplar al boj protagonista de hoy. Carlos me comentaba que no estaba satisfecho con el ejemplar y que quería cambiarlo radicalmente, pero no sabía muy bien como hacerlo. Era un día de fina lluvia al amparo de los paraguas. Me interesé especialmente en esta planta y traté de encontrar alguna solución que mitigase el desasosiego de Carlos. Lo miré por un lado y por otro. Y lo volví a remirar hasta que, finalmente, dejé el paraguas a un lado y comencé a mover el barreño en el que estaba plantado. Entonces surgió la idea. Ante mí se presentaba una propuesta inusual, que no dudé en compartir con su propietario. Por la cara que puso y sus palabras de emoción detecté inmediatamente que estaba entusiasmado con la misma. Le propuese trabajar juntos el árbol cuando hubiese ocasión de hacerlo...y en eso quedamos.

PARA FINALIZAR EL AÑO, TRABAJO

    Esta semana pasada, coincidiendo casi con el remate del año, nos volvimos a llamar y convinimos reunirnos para llevar a cabo el trabajo. Preveíamos emplear toda la tarde en el proyecto, de hecho nos reunimos a las 4 y terminamos pasadas las 11:30.

    Llegados a este punto creo que es el momento en el que os debo de presentar al ejemplar de hoy. Lucía así antes de comenzar a actuar sobre él.
 
Frente hasta la fecha

Antigua parte trasera

Lateral derecho


Lateral izquierdo
 

1ª FASE: LIMPIEZA

    El ejemplar tiene una buena cantidad de madera muerta que necesita una intervención. Todavía conserva partes con la corteza adherida que hay que eliminar, también tiene suciedad, tierra, etc. En la foto de abajo estamos en plena faena, como podeis ver no todos los instrumentos tienen que ser específicos de bonsái, había alguno "adaptado".


      Además es necesario retirar algún musgo que hay adherido al tronco...


 ...y las malas hierbas que campan a sus anchas por la superficie del sustrato.


    Existían algunas zonas de la madera muerta que estaban en muy mal estado. En estos casos lo mejor es siempre sanear hasta llegar a una zona de madera que esté sana. En el tronco de la derecha había una parte que se deshacía entre los dedos. La retiré en su totalidad.


    En las zonas en las que la corteza estaba adherida, la coloración que quedaba debajo era totalmente oscura. Hay que pulir antes de dar líquido de jin.



2ª FASE: LIMPIEZA DEL CEPELLÓN

    Una vez finalizada la primera fase comenzaba a tener sentido el hecho de querer ver lo que había enterrado. Esto me iba a permitir valorar mejor los siguientes pasos que debería dar.

    Lo primero fue cortar los alambres de sujección, que anclaban la planta a través de los agujeros de drenaje.


    Este sencillo trabajo me iba a permitir extraer la planta sin sufrir ningún daño indeseado. Si por el contario, tratamos de separar la planta de la maceta (en este caso un barreño) sin haber cortado antes los alambres, podemos provocar el desgarro de alguna raíz importante. Es, por ello, muy importante acordarse siempre de los alambres antes de continuar. Una vez fuera el cepellón mostraba este aspecto.


    Después de un rato palillando las raíces, el aspecto ya había cambiado.


    Esta fase no termina sin antes haber pasado por debajo del chorro de agua.




3ª FASE: SEGREGACIÓN

    La idea principal, en torno a la cual gira el trabajo de hoy, es la separación de los dos troncos vivos, de este modo podré formar dos árboles cuando antes sólo contábamos con uno. Es por este motivo por el que era tan importante la limpieza del cepellón, para ver bien por donde se hará el corte y garantizar , de este modo, que los dos árboles resultantes lleven suficientes raíces para permitirle superar este trabajo sin demasiadas dificultades. Tampoco es que un boj necesite demasiadas para arraigar, recordemos que enraizan de esqueje perfectamente.

    La zona por la que tenía pensado hacer el corte se muestra en la foto inferior.


    Evidentemente la foto es de antes de hacerle nada al árbol, pero ahora con el cepellón lavado sería cuestión de comprobar si la idea se podría plasmar en la realidad.

    Tras un examen concienzudo se determinó que no deberían presentarse excesivos contratiempos para seguir con el plan trazado y, como en esto uno es muy tradicional, le dejé al propietario el honor de realizar el corte.


    El resultado se puede ver en la foto inferior. Como apreciará el lector hay suficientes raíces para cada uno de los dos nuevos árboles. Incluso demasiadas como se pondría de manifiesto mas tarde.


    Las zonas de corte son enormes, habrá que trabajarlas si se van a mostrar. Si van enterradas no será necesario.


4ª FASE: ÁRBOL 1

    Este árbol quizás sea el que represente un mayor reto a la hora del diseño, pero también es el que mayores posibilidades deja a la creatividad. Se ha separado conjuntamente al tronco muerto. Esto nos va a posibilitar realizar una creación francamente "diferente" e impactante. Una vez separado el aspecto que presentaba era el siguiente:

Por un lado...


...y por el otro.

     A continuación se plantó en una maceta de entrenamiento, donde permanecerá hasta el momento en que se considere oportuno pasarlo a una de bonsái. Una propuesta podría ser la siguiente presentación:


    Naturalmente la madera muerta es pesadísima y deberá ser trabajada en profundidad. Sin embargo tanto este trabajo como el modelado de la copa se dejará para más adelante, tal vez para el próximo otoño, una vez que el árbol haya superado el estrés al que fue sometido en esta ocasión.

    Al árbol 1 lo dejamos entonces de este modo hasta que llegue mejor ocasión. Ya os mostraré el trabajo de formación cuando se lleve a cabo.


5ª FASE: ÁRBOL 2

    El árbol 2 es algo menos llamativo, al menos en un principio, sobre todo porque no va acompañado de un tronco seco como su hermano. Recién separado tenía el aspecto que se ve en la fotografía inferior.


    Al dejarlo sobre la mesa de trabajo se ve que hay una raíz potente que domina el cepellón.


    Como la cantidad de raicillas finas es más que notable, decido hacer una reducción de la mencionada raíz. Además vuelvo a recordar que estamos ante un boj, lo que nos garantiza, en cierto modo, que no vamos a tener serios problemas de enraizamiento. Así pues vuelvo a dejarle el testigo a Carlos para que haga los honores. Con un serrucho estandar se pone manos a la obra.


    El nuevo corte provocado también es de cierta entidad pero, como ya os he dicho, le quedan suficientes raicillas finas.


    Como esa parte va a quedar desenterrada, tomo la decisión de trabajarla como madera muerta antes de plantarlo. Luego no quería andarlo meneando cuando ya estuviese enmacetado. Se trataba de hacer un esbozo de lo que quería obtener como resultado final. De este modo la madera irá envejeciendo naturalmente hasta que le vuelva a tocar refinarla.


    Después de la anterior operación se plantó el árbol en otra maceta de entrenamiento. El aspecto que presentaba en ese momento era el que podéis contemplar a continuación.
 
Parte trasera
 
Frente
 

6ª FASE: FINALIZACIÓN DEL ÁRBOL 2

    Antes de continuar observo con detenimiento el árbol y decido que es hora de hacer un aclarado de ramas, sobran bastantes. Con las que deje será suficiente para formar el futuro bonsái, incluso puede que más adelante tenga que volver a prescindir de alguna de las que ahora quedan. Tras el aclarado de ramas el aspecto ya había cambiado susceptiblemente:


    Una vez que tenemos claro que ramas vamos a utilizar comenzamos a alambrar. En este caso también  Carlos, el propietario, me echó una mano.



    Una vez que terminamos de alambrar tocaba colocar la ramificación. Así que tomé una silla, me armé de paciencia y traté de concentrarme delante del árbol. Poco a poco fui colocando las ramas, cada una de las cuales estaba destinada a cubrir un espacio específico. En esta fase es cuando te das cuenta de que incluso alguna de las ramas que habías dejado antes sobra. A otras se las reduce en longitud a fin de que se ajusten al perfil previsto de la copa.

    Tras la colocación de las ramitas el árbol ya luce como prebonsái. Le queda madurar, pasarlo a maceta definitiva, refinar y tratar la madera, etc. Mucho trabajo por delante pero, viendo como ha avanzado en esta sesión, lo que le falta podría ser considerado como un agradable paseo hasta su madurez. Os muestro a continuación el resultado final.

Parte trasera

Lado derecho
Lado izquierdo
Frente del boj
Detalle de la copa
    Como veis el trabajo de hoy ha pasado por una serie de pasos que son impropios en la mayoría de los casos. Sin embargo aquí eran necesarios para llevar a buen puerto el plan trazado. Como ya os comenté la primera formación del árbol 1 queda para más adelante. Como me imagino que también me tocará a mí llevarla a cabo, ya os mantendré informados. Entretanto espero que hayáis disfrutado de la entrada.

Juan Liñares