miércoles, 2 de enero de 2013

Segregación

Y LA LUZ SE HIZO EN NOVIEMBRE

    La entrada de hoy va a estar protagonizada por una planta propiedad de Carlos Leborán, quien la tiene en su colección desde hace ya varios años. No debe de haber ni un par de meses que le visité en su casa y fue entonces cuando, visitando su jardín, tuve ocasión de contemplar al boj protagonista de hoy. Carlos me comentaba que no estaba satisfecho con el ejemplar y que quería cambiarlo radicalmente, pero no sabía muy bien como hacerlo. Era un día de fina lluvia al amparo de los paraguas. Me interesé especialmente en esta planta y traté de encontrar alguna solución que mitigase el desasosiego de Carlos. Lo miré por un lado y por otro. Y lo volví a remirar hasta que, finalmente, dejé el paraguas a un lado y comencé a mover el barreño en el que estaba plantado. Entonces surgió la idea. Ante mí se presentaba una propuesta inusual, que no dudé en compartir con su propietario. Por la cara que puso y sus palabras de emoción detecté inmediatamente que estaba entusiasmado con la misma. Le propuese trabajar juntos el árbol cuando hubiese ocasión de hacerlo...y en eso quedamos.

PARA FINALIZAR EL AÑO, TRABAJO

    Esta semana pasada, coincidiendo casi con el remate del año, nos volvimos a llamar y convinimos reunirnos para llevar a cabo el trabajo. Preveíamos emplear toda la tarde en el proyecto, de hecho nos reunimos a las 4 y terminamos pasadas las 11:30.

    Llegados a este punto creo que es el momento en el que os debo de presentar al ejemplar de hoy. Lucía así antes de comenzar a actuar sobre él.
 
Frente hasta la fecha

Antigua parte trasera

Lateral derecho


Lateral izquierdo
 

1ª FASE: LIMPIEZA

    El ejemplar tiene una buena cantidad de madera muerta que necesita una intervención. Todavía conserva partes con la corteza adherida que hay que eliminar, también tiene suciedad, tierra, etc. En la foto de abajo estamos en plena faena, como podeis ver no todos los instrumentos tienen que ser específicos de bonsái, había alguno "adaptado".


      Además es necesario retirar algún musgo que hay adherido al tronco...


 ...y las malas hierbas que campan a sus anchas por la superficie del sustrato.


    Existían algunas zonas de la madera muerta que estaban en muy mal estado. En estos casos lo mejor es siempre sanear hasta llegar a una zona de madera que esté sana. En el tronco de la derecha había una parte que se deshacía entre los dedos. La retiré en su totalidad.


    En las zonas en las que la corteza estaba adherida, la coloración que quedaba debajo era totalmente oscura. Hay que pulir antes de dar líquido de jin.



2ª FASE: LIMPIEZA DEL CEPELLÓN

    Una vez finalizada la primera fase comenzaba a tener sentido el hecho de querer ver lo que había enterrado. Esto me iba a permitir valorar mejor los siguientes pasos que debería dar.

    Lo primero fue cortar los alambres de sujección, que anclaban la planta a través de los agujeros de drenaje.


    Este sencillo trabajo me iba a permitir extraer la planta sin sufrir ningún daño indeseado. Si por el contario, tratamos de separar la planta de la maceta (en este caso un barreño) sin haber cortado antes los alambres, podemos provocar el desgarro de alguna raíz importante. Es, por ello, muy importante acordarse siempre de los alambres antes de continuar. Una vez fuera el cepellón mostraba este aspecto.


    Después de un rato palillando las raíces, el aspecto ya había cambiado.


    Esta fase no termina sin antes haber pasado por debajo del chorro de agua.




3ª FASE: SEGREGACIÓN

    La idea principal, en torno a la cual gira el trabajo de hoy, es la separación de los dos troncos vivos, de este modo podré formar dos árboles cuando antes sólo contábamos con uno. Es por este motivo por el que era tan importante la limpieza del cepellón, para ver bien por donde se hará el corte y garantizar , de este modo, que los dos árboles resultantes lleven suficientes raíces para permitirle superar este trabajo sin demasiadas dificultades. Tampoco es que un boj necesite demasiadas para arraigar, recordemos que enraizan de esqueje perfectamente.

    La zona por la que tenía pensado hacer el corte se muestra en la foto inferior.


    Evidentemente la foto es de antes de hacerle nada al árbol, pero ahora con el cepellón lavado sería cuestión de comprobar si la idea se podría plasmar en la realidad.

    Tras un examen concienzudo se determinó que no deberían presentarse excesivos contratiempos para seguir con el plan trazado y, como en esto uno es muy tradicional, le dejé al propietario el honor de realizar el corte.


    El resultado se puede ver en la foto inferior. Como apreciará el lector hay suficientes raíces para cada uno de los dos nuevos árboles. Incluso demasiadas como se pondría de manifiesto mas tarde.


    Las zonas de corte son enormes, habrá que trabajarlas si se van a mostrar. Si van enterradas no será necesario.


4ª FASE: ÁRBOL 1

    Este árbol quizás sea el que represente un mayor reto a la hora del diseño, pero también es el que mayores posibilidades deja a la creatividad. Se ha separado conjuntamente al tronco muerto. Esto nos va a posibilitar realizar una creación francamente "diferente" e impactante. Una vez separado el aspecto que presentaba era el siguiente:

Por un lado...


...y por el otro.

     A continuación se plantó en una maceta de entrenamiento, donde permanecerá hasta el momento en que se considere oportuno pasarlo a una de bonsái. Una propuesta podría ser la siguiente presentación:


    Naturalmente la madera muerta es pesadísima y deberá ser trabajada en profundidad. Sin embargo tanto este trabajo como el modelado de la copa se dejará para más adelante, tal vez para el próximo otoño, una vez que el árbol haya superado el estrés al que fue sometido en esta ocasión.

    Al árbol 1 lo dejamos entonces de este modo hasta que llegue mejor ocasión. Ya os mostraré el trabajo de formación cuando se lleve a cabo.


5ª FASE: ÁRBOL 2

    El árbol 2 es algo menos llamativo, al menos en un principio, sobre todo porque no va acompañado de un tronco seco como su hermano. Recién separado tenía el aspecto que se ve en la fotografía inferior.


    Al dejarlo sobre la mesa de trabajo se ve que hay una raíz potente que domina el cepellón.


    Como la cantidad de raicillas finas es más que notable, decido hacer una reducción de la mencionada raíz. Además vuelvo a recordar que estamos ante un boj, lo que nos garantiza, en cierto modo, que no vamos a tener serios problemas de enraizamiento. Así pues vuelvo a dejarle el testigo a Carlos para que haga los honores. Con un serrucho estandar se pone manos a la obra.


    El nuevo corte provocado también es de cierta entidad pero, como ya os he dicho, le quedan suficientes raicillas finas.


    Como esa parte va a quedar desenterrada, tomo la decisión de trabajarla como madera muerta antes de plantarlo. Luego no quería andarlo meneando cuando ya estuviese enmacetado. Se trataba de hacer un esbozo de lo que quería obtener como resultado final. De este modo la madera irá envejeciendo naturalmente hasta que le vuelva a tocar refinarla.


    Después de la anterior operación se plantó el árbol en otra maceta de entrenamiento. El aspecto que presentaba en ese momento era el que podéis contemplar a continuación.
 
Parte trasera
 
Frente
 

6ª FASE: FINALIZACIÓN DEL ÁRBOL 2

    Antes de continuar observo con detenimiento el árbol y decido que es hora de hacer un aclarado de ramas, sobran bastantes. Con las que deje será suficiente para formar el futuro bonsái, incluso puede que más adelante tenga que volver a prescindir de alguna de las que ahora quedan. Tras el aclarado de ramas el aspecto ya había cambiado susceptiblemente:


    Una vez que tenemos claro que ramas vamos a utilizar comenzamos a alambrar. En este caso también  Carlos, el propietario, me echó una mano.



    Una vez que terminamos de alambrar tocaba colocar la ramificación. Así que tomé una silla, me armé de paciencia y traté de concentrarme delante del árbol. Poco a poco fui colocando las ramas, cada una de las cuales estaba destinada a cubrir un espacio específico. En esta fase es cuando te das cuenta de que incluso alguna de las ramas que habías dejado antes sobra. A otras se las reduce en longitud a fin de que se ajusten al perfil previsto de la copa.

    Tras la colocación de las ramitas el árbol ya luce como prebonsái. Le queda madurar, pasarlo a maceta definitiva, refinar y tratar la madera, etc. Mucho trabajo por delante pero, viendo como ha avanzado en esta sesión, lo que le falta podría ser considerado como un agradable paseo hasta su madurez. Os muestro a continuación el resultado final.

Parte trasera

Lado derecho
Lado izquierdo
Frente del boj
Detalle de la copa
    Como veis el trabajo de hoy ha pasado por una serie de pasos que son impropios en la mayoría de los casos. Sin embargo aquí eran necesarios para llevar a buen puerto el plan trazado. Como ya os comenté la primera formación del árbol 1 queda para más adelante. Como me imagino que también me tocará a mí llevarla a cabo, ya os mantendré informados. Entretanto espero que hayáis disfrutado de la entrada.

Juan Liñares

viernes, 28 de diciembre de 2012

Arbutus I de Carboeiro, el "deseado"

PRESENTACIÓN

    Cuando allá por el año 2.000 Luis Vallejo publicó su libro "Bonsai, escultura y naturaleza" se me iluminó la cara al llegar a su página 206. Allí el autor afirmaba lo siguiente: " El madroño es una de las frondosas perennes más atractivas de nuestro entorno para su uso en jardinería y en bonsái. Es interesante tanto por sus hojas de un verde brillante, sus flores blancas y sus frutos anaranjados, cuyas respectivas apariciones se solapan en otoño, como por su magnífica respuesta a la poda.

    Es una de las especies autóctonas con mayor proyección de futuro en su uso como bonsái".

    Estas palabras, salidas de pluma de una de las personas más reputadas en esta afición, me hicieron creer que era una especie de "adelantado a mi tiempo", no en vano acababa de comenzar a cultivar al protagonista del que tratará la entrada de hoy. Desgraciadamente las previsiones de Luís no se han cumplido, siendo todavía hoy escasísimos los ejemplares de madroño que se pueden ver en exposiciones. No ha cuajado, no sé muy bien porqué, pero no se ha ganado la simpatía del aficionado medio. Todavía a día de hoy no conozco más allá de media docena de ejemplares de cierto empaque, repartidos por el territorio nacional.

    El trabajo que tocaba en esta ocasión era totalmente rutinario, un trabajo de mantenimiento en toda regla, pero que no se debe descuidar si queremos que la progresión del ejemplar continúe.

    El aspecto de la planta antes de ser trabajada resultaba, cuando menos, algo abandonado. Os lo muestro para que os hagáis una idea.

Parte trasera

Lado derecho

Lado izquierdo

Frente del madroño


EL DESARROLLO DE LAS TAREAS

    Una toma de detalle de la superficie del sustrato ya nos puede dar una idea de buena parte del trabajo que deberemos acometer.


    Como véis hay malas hierbas que deberemos arrancar, todavía permanecen sobre la superficie las canastillas de abono, inútiles ahora...


...y que será necesario retirar.


Fijaos las marcas que quedan en el sustrato en los lugares en los que antes estaban las canastillas. Ahí no cre el musgo, pero en ocasiones sí encontramos raices del propio árbol o incluso algún gusano, como el de la foto.


    El musgo también comenzaba a ser un problema, invadiendo buena parte del nebari, algo de la parte baja del tronco, etc.


    En el nebarí incluso hay embutida una piedra, que acompaña al árbol desde su vida salvaje, que ahora no se vé por la presencia de musgo y suciedad. Habrá que limpiarla para que se pueda ver.


 Otro problema a resolver es eliminar la capa de verdín que ha colonizado la madera seca.


    Incluso entre las hojas se pueden ver restos de hojarasca enredados, provenientes de otros árboles colindantes. Hay que retirarlos también.


    Alguna ramita seca también aparece entre las hojas. Las podaremos a ras.


    Sobre la corteza viva también habían emergido algunas setas. Debo retirarlas, puesto que no resultan demasiado estéticas ni visualmente dan una imágen de limpieza en el árbol.


    Quizás uno de los defectos más importantes y que juega en contra de la especie para ser usada en bonsái, sea su enorme tendencia a contraer roya. Las hojas se cubren de un montón de manchas, circulares por lo general, de un feo tono negruzco. Un clima como el gallego, con tanta humedad, no hace más que agravar el problema.


    Coincidió además que el año pasado he instalado riego automático en el jardín, parte del cual actuaba en todo el árbol, incluída la copa. Me he dado cuenta de que este tipo de riego es perjudicial para el madroño, contribuyendo sobremanera a la expansión de la roya, sobre todo en verano. Ya sabéis: calor + humedad = caldo de cultivo. Para el año que viene ya tengo diseñado un plan personalizado de riego, sin mojar la copa. Mientras tanto y para atajar el problema que ya tenemos, se ha optado por defoliar absolutamente todo el árbol.


    Luego le he aplicado un tratamiento para rosales específico contra la roya, pero que me funciona muy bien con los madroños. Se trata de que la nueva brotación salga ya sana desde un principio; recordad que ninguna de las hojas afectadas se  puede curar del todo. Se puede frenar el avance de la enfermedad, pero no devolverle un aspecto lozano a hojas muy atacadas por la enferemedad. Por eso, para tener una nueva copa totalmente saneada lo mejor es optar por comenzar de nuevo, en este caso defoliando.

    Lo malo de este procedimiento es que también he tenido que renunciar a algunos racimos de flores que adornaban el árbol.



    Al estar el madroño sin hojas se aprovecho para desalambrar todo el árbol. De este modo podría volver a colocar un alambre nuevo más fácilmente. En la siguiente foto podéis ver ya la primera rama de la derecha alambrada.


Si os fijais bien en la parte izquierda se ve una pinza de color verde, que señala esta rama.


    Como véis, se trata de una rama que no está nada ramificada. Tan sólo es un eje con algunas ramillas en la punta...pero demasiado a la punta. Hay un tramo sin nada demasido largo, como bien se aprecia en la fotografía. Si a esto le añadimos que sale del mismo punto que otras dos ramas...


...es fácil tomar la decisión más sensata: cortar.




FINALIZACIÓN DEL TRABAJO

    Una vez finalizados los trabajos que os he ido enumerando en el apartado anterior, tocaba tratar la madera con líquido de jin. Días más tarde le aplicaré también endurecedor para frenar su degradación. Tras esta operación rutinaria, algunos detalles del árbol ya comenzaban a brillar con luz propia, tal es el caso de la piedra incrustada de la que os había hablado antes...


...la vena viva contratando con la madera muerta, la parte trasera del tachiagari con su impactante madera,


o la poderosa parte frontal de la base de este madroño.


Las imágenes finales del árbol de "cuerpo entero" os las muetro a continuación.


Parte trasera

Lateral izquierdo

Lateral izquierdo


Lateral derecho

Frente

Otra vista del frente bajo la luz de un foco lateral
 Sin embargo estas no van a ser las fotos finales de la entrada de hoy.  No. Terminaré mostrándoos una instantánea de este árbol que data del año 2002, para que os hagáis una pequeña idea de cual ha sido su evolución a lo largo de todos estos años.



Estado del madroño en Septiembre de 2.002, hace 10 años.
    En esta foto todavía estaba en contenedor de madera. De todos modos he de decir que su inicio fue todavía más paupérrimo, puesto que lo que se recolectó era únicamente un tocón, sin ninguna rama ni atisbo de nuevos brotes. Era marzo del 2.000  y al ver su evolución durante todos estos años me da la impresión de que no lo he hecho del todo mal.

    El árbol que os he presentado hoy podría considerarse una "rara avis", uno de esos ejemplares de una calidad media decente pero perteneciente a una especie francamente inusal. Ni que decir tiene que estoy muy orgulloso de lo que he conseguido hasta la fecha, pero prometo enfocar el trabajo de los próximos años en conseguir un refinamiento todavía mayor que me pueda permitir, en el mejor de los casos, presentar al "Deseado" en alguna exposición de primer orden. Será árdua la tarea, pero trataré de disfrutarla a cada paso. Prometido.

Juan Liñares, siempre a vuestra disposición.

Feliz Año 2.013 para toda la gente de buena voluntad